El estómago por naturaleza fue diseñado un
órgano ácido, es decir, que cada vez que comemos las células de sus paredes
—llamadas parietales— producen cierta cantidad de ácido clorhídrico (HCL) para
poder disolver la comida. Así como la sangre, el estómago tiene un
grado de acidez y su PH es de 4, es bastante ácido y si el PH cambia y baja a
3, a 2 ó a 1 se pierde el equilibrio y este órgano se vuelve más ácido de lo
que normalmente es.
Cuando esto ocurre porque sus células están
produciendo mucho más ácido clorhídrico, lo que depende solo de lo que comemos.
El ácido en exceso irrita, inflama, produce úlcera, enrojece la pared del
estómago —que se llama mucosa— y se devuelve ácido hacia la boca, quemando el
esófago. Este síntoma es lo que se llama reflujo.
Si usted sufre de reflujo, agrieras, ardor y dolor en la boca del estómago después que come, o siente mucha llenura y pesadez, quiere decir que su estómago está enfermo.
Los alimentos que producen mucho más ácido de lo normal son las proteínas animales como la carne de res, cerdo, pollo, chivo, lácteos, embutidos, los azúcares y las harinas refinadas, como pan blanco, pasta, panqueques, arepaharina, gaseosas, alimentos fritos, etc. |
Otros consumos que aumentan la producción de
ácido e irritan la pared del estómago son alcohol, café, antiinflamatorios,
antibióticos y drogas de farmacia, como carbonato de calcio.
Tan grave es la situación que después de una
noche de copas usted puede amanecer con gastritis y con inflamación de la
mucosa, puntos hemorrágicos y hasta con úlceras sangrantes.
Un paciente de 55 años, que regresó de un
viaje con dolores lumbares, se automedicó durante cinco días con diclofenaco
(antiinflamatorio no esteroideo) y se le perforó el estómago, lo que le provocó
un vómito de sangre de dos litros que lo llevó a la muerte. El mismo caso se
puede presentar con ácido acetil salicílico, solamente con la dosis mínima de una
pastilla.
El amoniaco es el residuo que se convierte en
el alimento perfecto para una bacteria que se llama helicobacter pylori y que
nace en el estómago y crea úlceras y gastritis. El exceso de amoniaco es la
piscina y el habitad perfecto para que esta bacteria crezca y se reproduzca.
Una receta para
aliviar el reflujo: en medio vaso de agua exprimir un limón y agregarle un
cucharadita de bicarbonato y hacerlo tres veces al día por un mes. El limón es
rico en sales de potasio, que al combinarse con el ácido clorhídrico del
estomago, forma bicarbonato de potasio, un remedio genial para curar gastritis
y cicatrizar úlceras sangrantes del estómago.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario